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Periodismo de calidad en la era digital

“Detectamos si una foto es original o ha sido manipulada”

Militares y dictadores han practicado una y otra vez la manipulación fotográfica, ganándose lugres poco honrosos en la historia de las falsificaciones. Se han construido triunfos, borrado enemigos o incrementado el poderío bélico por medio de alteraciones ópticas. Uno de los ejemplos hace unos meses lo brindó Corea del Norte, aumentando a través del “cota y pega” el número de navíos en la imagen de una maniobra militar, según escribe Alan Taylor en The Atlantic.

No sería el primer caso de rearme visual. Retocar una foto es hoy por hoy un juego de niños. La fotografía digital pone las modificaciones al alcance de cualquier aficionado un poco habilidoso, gracias a un amplio número de programas y aplicaciones. Y tampoco los profesionales parecen inmunes a la tentación de Photoshop. Esto supone un problema para los medios de comunicación, cada vez más dependientes de las imágenes que circulan por la Red o les hace llegar el público y cada vez más expuestos al fraude.

¿Cómo saber si una fotografía ha sido manipulada? El ojo entrenado no siempre es suficiente para dar una respuesta a esta pregunta. En casos especialmente peliagudos entran en acción personas como Hany Farid, un “forense de la imagen digital” que asesora a diversas organizaciones, entre ellas AP y Reuters, e incluso a servicios secretos, cuando estos han de corroborar la autenticidad de una foto informativa. Para engañarlo, los falsificadores han de emplearse a fondo.

Junto a su labor como profesor en el Dartmouth College, Farid cofundó en Silicon Valley el Start-up FourandSix. Esta compañía ha diseñado un software integrable en Photoshop que ayuda a descubrir si una foto ha sido alterada. Una herramienta muy compleja desde el punto de vista técnico, ya que cruza gran cantidad de parámetros. Sin embargo, la seguridad al cien por cien no existe, reconoce el experto en la siguiente entrevista.

DW Akademie: ¿Qué hace exactamente un “forense digital”?

Hany Farid: Analizar si una fotografía, una pieza sonora o un video es auténtico; si se trata de un original o si ha sido manipulado. Nosotros nos concentramos sobre todo en las fotos, ya que es el formato más extendido en la prensa.

La era digital ha multiplicado las posibilidades de retoque. Hoy por hoy, cualquiera puede manipular una fotografía, ¿acaba eso con la confianza en las imágenes informativas?

Las fotografías se manipulan desde hace mucho tiempo. En el especial Photo Tempering throughout History de nuestra web hemos colgado algunos ejemplos históricos. Pero tiene razón cuando dice que hoy cualquiera dispone en su computadora, tableta o celular de programas para editar imágenes. El retoque se ha democratizado. Si esto acaba con la confianza es una buena pregunta. En cualquier caso, significa que hemos de cambiar nuestra relación con la fotografía. Hasta ahora entendíamos las fotos como la reproducción de acontecimientos. Aun cuando las falsificaciones siempre han existido, hemos adoptado una postura bastante inocente. Ahora nos toca que ser más escépticos. Tenemos que plantearnos preguntas. Una forma de hacerlo es a través del trabajo de los forenses digitales. O publicando de un suceso no sólo unas pocas imágenes. Lo bueno de que todo el mundo tenga una cámara es que con cada noticia de última hora nos llegan miles de fotografías. Una posibilidad de lograr más confianza es aprovechando la redundancia del sistema.

Su compañía Fourandsix suministra el software Fourmatch, ¿para qué sirve?

FourandSix proporciona una tecnología forense sencilla que estudia si la foto procede directamente de una cámara o si ha sido previamente trabajada de algún modo: ¿se ha abierto en un programa de gestión de imágenes o de edición? ¿Se ha publicado en las redes sociales? Todas las cámara generan su propio perfil Jpeg. En cuanto un programa o un servicio digital entra en contacto con la imagen, el perfil se modifica.

¿Quiere eso decir que el software es capaz de más cosas aparte de leer datos exif?

Los datos exif contienen información acerca del tipo de cámara, la distancia focal, si la imagen se tomó con o sin usar flash. Indican la hora y la fecha en la que se hizo la fotografía y, dependiendo del modelo, también las coordenadas GPS. El problema es que todo eso puede añadirse fácilmente a una foto retocada. Por eso nosotros trabajamos con los archivos Jpeg, que incluyen cientos de opciones preseleccionadas, desde el diseño a la compresión, establecidas por los desarrolladores y que en cada cámara son diferentes. Modificarlos es para la gente ‘normal’ casi imposible.

¿Qué utilidad tiene Fourandsix para el trabajo periodístico?

Permite comprobar si la imagen de un periodista ciudadano o de un fotógrafo procede directamente de la cámara o no. Éste es por supuesto un criterio muy estricto. Basta con que la hayan abierto en iPhoto y exportado desde ahí para que sus características varíen. Y eso no implica que el contenido haya sido alterado. Tampoco algunos cambios, por ejemplo de contraste o luminosidad, suponen siempre una manipulación de la esencia de la foto.

Lo que yo le recomiendo a agencias como AP o Reuters es que les pidan a sus fotógrafos siempre la imagen original. Así pueden comparar y tomar una decisión: ¿se ha elegido el encuadre propicio? ¿Son aceptables los retoques realizados? Y, cuando la gente sabe que ha de enviar el original, se contiene mucho más.

Pero, ¿dónde situaría usted los límites de lo admisible? Este año saltó la polémica en torno al ganador de los World Press Photo Awards porque algunos consideraban excesivas las modificaciones hechas a su foto…

¿Qué es manipulación? Una pregunta interesante. Si se elimina algo de una imagen o se añade un objeto o una persona, la cosa está clara. Pero hay que diferenciar. Depende del contexto. Si trabajas para una revista de moda y algo en el fondo que te molesta, se puede quitar sin que nadie vaya a lamentarlo. Pero pongamos otro ejemplo: hace algunos años, Time publicó en portada una foto de OJ Simpson, después de que éste fuera acusado de asesinato. Se había aumentado tanto el contraste que Simpsion aparecía especialmente oscuro y serio. El magazín fue tildado de racista.

Eso demuestra que una edición sencilla en un contexto determinado puede tener importantes consecuencias. Lo mismo vale para la fotografía de guerra. Basta con que se incremente el contraste del humo o del fuego para que la situación parezca más amenazante. Concluir si un retoque es adecuado o no es una cuestión compleja. Y de nuevo: el contexto es decisivo.

El New York Times publicó hace algún tiempo una fotografía de Instagram en portada y más de un reportaje ha sido ilustrado ya con fotos tomadas con Hipstamtic. Hay quien opina que eso no es verdadero periodismo gráfico…

Lo dicho: todo depende del contexto. Es un hecho que las posibilidades fotográficas que ofrecen estas aplicaciones son bastante limitadas. Desde el punto de vista de la calidad, Instagram e Hipstamatic no se diferencian de una cámara. Una cámara no capta a la perfección los acontecimientos que tienen lugar en el mundo físico, sino que transforma la realidad. Hace la imagen más nítida, aumenta el contraste, etc., etc. Las cámaras llevan a cabo toda una serie de retoques digitales. La mayoría de las veces no tan extremos como en el caso de Instagram o Hipstamatic, por lo que es más bien de una cuestión de medida y no de una de sí o no.

La norma de la agencia de noticias AP es: nada de filtros, ¿soluciona esto el debate acerca de las aplicaciones?

Es una norma adoptada con seguridad después de meditarlo mucho. Observamos que las aplicaciones fotográficas incorporan cada vez más técnicas de Photoshop. Quizás llegue el día en que todo sea automático. Y eso nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué es fotografiar? Los smartphones convierten varias fotos automáticamente en una imagen panorámica. Es una fotografía que la cámara hace por ti. No eres tú quien la ha hecho. Ésa es sólo de una pequeña manipulación, pero es una manipulación. Las cosas son complicadas. Se puede adoptar la regla ‘nada de filtros’. No es mala idea, pero por otro lado es importante que nos adelantemos un poco a nuestro tiempo.

La manipulación perfecta, que ni siquiera usted puede detectar, ¿existe?

Sí, pero no le voy a decir cómo se hace. Una manipulación bastante bien hecha fue la del vicepresidente [estadounidense Joe] Biden lavando su auto. Era muy buena, pero encontramos irregularidades en los valores de la luminosidad. Aún así, claro que nuestra tecnología no identifica todas las modificaciones del mundo. Es como con el spam y el antispam, los virus y los antivirus. Siempre habrá quien –y yo me cuento entre ellos- sea capaz falsificar con tanta destreza que nadie pueda descubrirlo. Eso forma parte del negocio.

Recomendamos visitar el blog de Hany Farid y sus compañeros, dedicado a la manipulación de fotografías.

Entrevista: Steffen Leidel
Traducción: Luna Bolívar

Date

agosto 16, 2013

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